El día que Peter Sagan se vistió de arcoíris

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Pasadas las clásicas de primavera (hemisferio norte), el Giro d’ Italia, Tour de France, y la Vuelta a España por disputar, se viene un nuevo Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta, en Innsbruck (Austria); con un perfil para escaladores, Peter Sagan no podrá optar a su cuarto “rainbow jersey” consecutivo. En las líneas siguientes recordamos su primer mundial, ese que significó un punto de quiebre en su carrera…

El día que Peter Sagan se vistió de arcoíris

Estaba siendo una temporada irregular y sin grandes victorias. Muchos segundos y terceros puestos. Los fantasmas de las derrotas hacían mella en la mente del corredor eslovaco. Nadie lo tenía como favorito. No estaba en los pronósticos para llevarse la victoria ese día.

Cuando se dice que no tuvo grandes victorias, se hace referencia a su progresión, su calidad y sus victorias anteriores, ya que contaba con victorias que todo corredor quisiera tener en su palmarés. Una etapa en la Tirreno Adriático, Tour de California más dos etapas, dos etapas de la Vuelta a Suiza, Campeonato de Eslovaquia Contrarreloj y de Ruta, Clasificación por puntos del Tour de Francia, y una etapa de la Vuelta a España.

Así, llegaba el día de la prueba élite masculina. El circuito de Richmond (Virginia, Estados Unidos) era principalmente llano, con dos cotas cortas adoquinadas a 4 km de meta, y un muro de 295 metros al 7% a 1 km de meta. Dieciséis vueltas al circuito de 16,2 km, que daban un total de 259,2 km con 1.648 metros de desnivel positivo.

Sólo comenzar la carrera y se formó la fuga del día. Ocho corredores tomaron ventaja rápidamente, ante la parsimonia del pelotón. Hasta 4:49 se estiró la máxima ventaja de los fugados, a 15 vueltas del final. Nada más comenzar la tercera vuelta, la selección holandesa tomó el mando del pelotón, pero no fue hasta pasada la séptima vuelta que la carrera adquirió ritmo. Las selecciones de Holanda, Polonia y Bélgica, tomaron el mando y se pusieron a la caza de los fugados. Con seis vueltas para el final, cayó la fuga. A 80 km de meta se formó otra fuga, esta vez de cuatro corredores, entre los que estaba el estadounidense Taylor Phinney.

Tres vueltas para el final el pelotón se rompió en dos bloques, aunque un par de kilómetros más adelante se reagrupó. 37 km a meta fueron cazados los fugados. Unos kilómetros más adelante, atacó Ian Stannard, en la primera de las dos cotas adoquinadas, al que se le unieron Bauke Mollema, Tom Bonnen, Michal Kwiatkoswki, Andrey Amador, Dani Moreno y Elia Viviani. A falta de 14 km fueron cazados, y hubo una seguidilla de fugas que fueron abortadas inmediatamente. 11 km para el final atacaron Tyler Farrar y Kanstantsín Siutsou, pero el pelotón nunca les dejó tomar mucha ventaja. Fueron neutralizados a 5 de meta.

De aquí en adelante el ritmo fue endiablado. Se venían las 2 cotas adoquinadas y todos querían entrar en la mejor posición. Sagan como siempre, sin equipo, peleando por una buena posición. La selección belga tirando a bloque. El primer ataque vino por parte de Zdenek Stybar, seguido por John Degenkolb, Greg Van Avermaet y Edvald Boasson Hagen. Sagan empezaba recién a mostrarse, a cola de ese grupo. Se acercaba la segunda cota de adoquines. Van Avermaet destrozó la carrera, sabedor de que no tenía opciones al sprint, y Sagan continuó el demarraje. Coronó primero y no aflojó en el llano inmediato, mientras Van Avermaet tomaba un momento de calma. No esperó a nadie. La bajada la hizo a tope, en su particular posición aero. Curva hacia la izquierda, al límite de la caída y de las vallas, y ya contaba con una ventaja incontestable. Sagan contra el mundo. Sagan contra todos. Como buen rodador, se dedicó sólo a pedalear con un desarrollo bestial y no mirar atrás. Recta final picando hacia arriba. Quedaban 80 metros y ya había ganado.

Nada de celebraciones grotescas. Brazos abiertos y meneo de cabeza de un lado a otro, demostrando cierta cuota de incredulidad. Se bajó de la bici y la empujó hacia adelante, como diciendo: ya está, soy el primero, el mejor del mundo! Se dio media vuelta y los rivales lo saludaron uno a uno. Regaló a la afición su casco, lentes y guantes. El campeón del mundo más popular de la historia.

Peter Sagan de pie, todo el mundo sentado.

Fotografías tomadas de https://rouleur.cc/