Ciclismo para Runners: ¿Por qué es una buena idea?

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Foto: brujulabike.com

¿Eres corredor y quisieras probar una nueva actividad? ¿Crees que serías bueno practicando ciclismo, o acaso temes montarte en una bicicleta? Pues, la verdad es que es una alternativa que valdría la pena probar.

El ciclismo tiene una serie de beneficios que definitivamente deberías tener en consideración a la hora de evaluar cómo complementar tus habituales carreras. Además, no hace falta que te vuelvas un ciclista profesional para disfrutar de ellos. A continuación, te mencionamos algunos:

Mejora tu capacidad aeróbica:

A diferencia del running, el ciclismo es una actividad de bajo impacto, lo que significa que tu cuerpo requiere menos tiempo para recuperarse de la práctica. En este sentido, si lo practicas como un deporte de entrenamiento cruzado, le ahorrarás a tus articulaciones una buena dosis de estrés.

Y no sólo eso: la bicicleta también te permitirá añadir una considerable dosis de entrenamiento aeróbico sin afectar tus piernas. ¿Cómo puedes hacerlo? Simple: realiza, al menos un par de veces al mes, un recorrido de intensidad baja o media que dure entre tres y cuatro horas.

Te permite aumentar la fuerza de tus piernas:

Correr ayuda a que tus músculos sean delgados y eficientes, pero en materia de fuerza no es la mejor alternativa. Por ende, si lo que buscas es incrementar la potencia de tus piernas, la mejor opción es el ciclismo. En este caso, una recomendación sería que cuando estás manejando en subida, cambies a un engranaje grande y aceleres a fondo. Esto debes repetirlo de cinco a diez veces, intercalando un minuto de descanso entre cada una, hasta que llegues a la cima de tu elevación.

Previene las lesiones:

Mientras que el running recurre a los músculos isquiotibiales, los flexores de la cadera y las pantorrillas como fuentes de energía, el ciclismo se vale de los cuádriceps y glúteos. Por ende, combinar estos deportes te permitirá ejercitarte de forma balanceada y desarrollar una mayor fuerza, lo que a su vez incidirá en la prevención de lesiones. Para ello, la recomendación sería practicar con la bicicleta al menos una vez a la semana; úsala para ir al trabajo, por ejemplo.

Te ayuda a recuperar tus músculos:

En este caso, nos referimos a una forma activa de recuperación. El ciclismo incrementa el flujo sanguíneo dirigido a los músculos isquiotibiales, pantorrillas, cuádriceps y glúteos, expulsando de ellos el ácido láctico y reparando cualquier lesión allí presente. De igual modo, tiene un impacto ligero en las articulaciones, por lo que sirve como una forma suave de estiramiento. Un recorrido de baja o media intensidad y veinte minutos de duración será más que suficiente para gozar de dichos beneficios.

Es ideal para desplazarse:

Sabemos que sueles correr al trabajo, pero desplazarte en bicicleta también puede ser una opción válida, sobre todo cuando debes ir lejos y quieres llegar menos cansado. Cualquier alternativa es buena si quieres ahorrar el dinero que invertirías yendo en vehículo, ¡y más aún si es un medio de transporte ecológico!

 

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